martes, 26 de mayo de 2009

¿OTRA CULTURA? ¿OTRA ECONOMIA?


...//...
-Querria comprarle un huevo, por favor -dijo finalmente con timidez-. ¿Cuanto cuestan?.
-Quince céntimos uno, cinco céntimos dos.
-¿Entonces dos cuestan mas barato que uno? -preguntó Alicia asombrada, sacando su monedero.
-Es que si compras dos huevos tienes que comerte los dos -explicó la oveja.
-En ese caso, me llevaré solo uno, por favor -concluyó Alicia. ...//...
Lewis Carroll: Alicia a Través del Espejo.
La niña de la foto es Sol Ricci

viernes, 22 de mayo de 2009

EL TIEMPO DE OTRA CULTURA


La Economía Social no puede ser el proyecto seudo alternativo de un conjunto de empresas capitalistas disfrazadas de cooperativas y mutuales encubriendo una operación lucrativa para ampliar beneficios económicos que no serán distribuidos ni equitativa ni cooperativamente. No puede ser un entretenimiento de intelectuales ni tampoco una propuesta caritativa, de la mano de la academia universitaria y de las ONGs. Al asociativismo formal y a la academia les resulta muy natural la escisión del discurso con la sistematización de prácticas afines a la importación de modelos ajenos, a la jerarquización del saber “científico” y sus variantes económicas, a la competencia acumulativa (de saberes, de bienes, de papers, de cargos, de honorarios) y al repliegue autoreferencial. Las ONGs, ya lo sabemos, han constituido en muchos casos la extensión privatizada de las políticas del Banco Mundial en nuestros países.
La economía social no puede ser sino propuesta política transformadora, y por lo tanto, si no quiere confundirse con una versión mas o menos agiornada de la economía clásica no debería inspirar su accionar en las propuestas existentes en los escaparates comerciales de la modernidad (determinadas políticas, proyectos, metodologías, inversiones, subvenciones, conceptos, definiciones, formas de ver al mundo).
Si hay algo que define a los militantes que fundan su pensamiento en esta corriente es la creatividad. Necesariamente la creatividad parte de lo existente, pero su producto va mucho más lejos que eso. El creador no derrumba muros para construir después. Construye, y mientras lo hace hay algo que se va cayendo, que se convertirá en sustrato. El no mira eso, está concentrado en la construcción.
Si la economía social quiere ser, debe ser ahí. Ser ahí significa incidir, cortar, acontecer. El ser ahí es un acontecimiento que vincula las necesidades de hoy con las luchas históricas; lo social y lo político. Implica romper con un “tiempo” que mide y fija cosas, que tiene una linealidad, que se sirve de las formas mas codificadas de la información, mas serializadas del mercado, mas universalizadas de la subjetivación, para reducir las relaciones a un modo homogeneizante y desterritorializado. Ese tiempo es el inherente a la cultura capitalista, no puede ser el de la economía social.
“Los procesos de subjetivación, esto es las diversas maneras por las cuales los individuos y las colectividades se constituyen como sujetos, solo valen en la medida en que, cuando acontecen, escapan tanto a los saberes constituidos como a los poderes dominantes” (Deleuze, Derrames). Es en esa línea de fuga que se instaura un acontecimiento, un devenir, un nuevo espacio tiempo, es decir, se engendra lo naciente.
De esa forma, el cambio que anhelamos no está en la cima del tiempo, al final de la historia, sino en la inmanencia del devenir transformador y transformante de las personas fundado en la posibilidad de producir acontecimientos que nos liberan de nuestra mismidad, de nuestra continuidad de identidad, que significaría inventar nuevas formas de vivir, de subjetivarnos, de insubordinarnos, formas que promuevan “nuestro propio y demiúrgico esplendor”. (Peter Pal Pelbart, 11). Para cortar, incidir, cambiar, la militancia de la economía social no puede quedar homogenizada en el transformismo político o asociativo, ni en la academia, ni en ningún poder dominante, ni en las naturalizaciones que igualan, ni en las series del mercado, ni siquiera en la propia identidad. De lo contrario el resultado de nuestras prácticas no diferirá gran cosa de las consecuencias del modo de vida capitalista que pretendemos cuestionar. J. Ricci . La obra es del artista Julián Althabe

martes, 19 de mayo de 2009

EL AMOR Y LA POLITICA

No creo que haya en esto una contradicción, porque la política es también una forma del amor (aunque no viceversa). Hay que aventar cierta mentirosa imagen que suele presentar al luchador político como un ser tan riguroso en su disciplina, que es incapaz de amar como cualquier hijo de vecina, e incluso a la hija del vecino, sobre todo si está bien de piernas e ideología. El amor no es un artículo suntuario, sino una necesidad vital del ser humano. Y no pensamos avergonzarnos de semejante realismo.
Mario Benedetti
(Cumplido!)

viernes, 15 de mayo de 2009

Sobre el Progreso, la verdadera Nobleza, el Misterio humano y el mundo Simbólico del hombre, según Teilhard, Nietszche, Octavio Paz y Jung.


“El Progreso no es lo que piensa la gente, ni eso que le irrita no ver llegar nunca. El Progreso no es inmediatamente la dulzura, ni el bienestar ni la paz. No es el descanso. No es ni siquiera de manera directa la virtud. El Progreso es esencialmente una fuerza, la más peligrosa de todas las fuerzas. Es la Conciencia de todo cuanto es y de todo lo que puede ser.” Pierre Teilhard de Chardin: El Fenómeno Humano

“Hermanos míos, yo os consagro a una nueva nobleza y os la revelo!. Debéis ser creadores y educadores, y sembradores de futuro.
En verdad, no una nobleza que podáis comprar, como la compran los tenderos, con oro de tenderos: pues poco valor tiene todo lo que tiene un precio.
¡Que a partir de ahora sea vuestro honor no el lugar de donde venís, sino el lugar a donde vais! Vuestra voluntad y vuestros pies que quieren ir mas allá de vosotros mismos, ¡qué esté en eso vuestro honor!....//.... ¡No hacia atrás, hermanos míos, debe mirar vuestra nobleza, sino hacia a delante!”. Friedrich Nietszche, Así habló Zarathustra

“El mundo de la producción en serie, es un mundo de cosas, de útiles. Y los útiles nunca son misteriosos o enigmáticos, pues el misterio proviene de la indeterminación del ser…//... El misterio es una fuerza o una verdad oculta, que no nos obedece y que no sabemos a que hora y como va a manifestarse. Pero los útiles no esconden nada, no nos preguntan nada y nada nos responden. Son inequívocos y transparentes. Meras prolongaciones de nuestras manos, no poseen más vida que la que nuestra voluntad les otorga. Nos sirven; luego gastados, viejos, los arrojamos al cesto de basura, al cementerio de automóviles, al campo de concentración. O los cambiamos a nuestros aliados o nuestros enemigos por otros objetos.” Octavio Paz, El laberinto de la soledad.

“Por regla general, el aspecto inconsciente de cualquier suceso, se nos revela en sueños, donde aparece no como un pensamiento racional sino como una imagen simbólica…//... Basándose en esta prueba, los psicólogos supusieron la existencia de una psique inconsciente, aunque muchos científicos y filósofos niegan su existencia. Razonan ingenuamente que tal suposición, implica la existencia de dos “sujetos” o dos personas dentro de un mismo individuo. Pero eso es precisamente lo que representa, con toda exactitud. Y una de las maldiciones del hombre moderno es que mucha gente sufre a causa de esa personalidad dividida. En modo alguno es un síntoma patológico; es un hecho normal que puede ser observado en todo tiempo y lugar. No es simplemente el neurótico cuya mano izquierda ignora lo que hace la derecha. Este conflicto es un síntoma de una inconciencia general que es la innegable herencia común de toda la humanidad.
Nuestra psique es parte de la naturaleza y su enigma es ilimitado. Pero negarlo, significa miedo a lo nuevo y lo desconocido.
Lo que no conseguimos ver conscientemente, con frecuencia lo ve nuestro inconsciente, que nos transmite la información por medio de los sueños.

“Para la mente científica, fenómenos tales como las ideas simbólicas son un engorro, porque no se pueden formular de manera que satisfagan al intelecto y a la lógica. La incomodidad comienza con el fenómeno del “afecto” o emoción que se evade de todos los intentos del psicólogo parta encasillarlo con una definición. La causa de esta dificultad es la misma en ambos casos: la intervención del inconsciente”. Carl G. Jung: El hombre y sus símbolos . El de ll foto es Lucas Ricci, en Palma de Mallorca

lunes, 11 de mayo de 2009

TRES MIRADAS, UNA MIRADA


“La televisión ha comenzado una obra de homologación destructora de toda autenticidad. Ha impuesto sus modelos, que son los de la nueva industrialización, que ya no se contenta con “un hombre que consume”, si no que pretende que ya no sean concebibles otras ideologías que la del consumo. Un hedonismo neolaico, ciegamente desprovisto de cualquier valor humanístico y ciegamente ajeno a las ciencias humanas”.

“La sociedad juega el juego de la masacre: ganar, poseer, destruir”.

“la libertad sexual no ha sido deseada ni conquistada desde abajo, sino que ha sido mas bien concedida desde arriba, a través de una falsa concepción del poder consumista”.

PIER PAOLO PASOLINI
El amigo Sapo se asomó a la ventana de mi escritorio una tarde de lluvia.

¿DEL SUBDESARROLLO A LA ECONOMIA SOCIAL?


En un reportaje reciente el senador Pepe Mujica (Revista Acción, abril de 2009), favorito en las encuestas para presidente del Uruguay, decía que “con miseria, con la brutalidad de la miseria no se puede hacer ni socialismo ni nada que valga la pena”, y que “no creía en el salto del subdesarrollo al socialismo”.
Es cierto que instaurar el socialismo en una sociedad de ricos y pobres, donde el aire que impera es a favor del capitalismo, y donde además circulan mitos que se encargan de que todos, aun los más perjudicados, sostengan las premisas del capital como únicas y naturales practicas humanas, instaurar el socialismo en esas condiciones parece imposible.
Sin embargo, quizás no se trata de instaurar el socialismo, sino de rescatar y poner en categoría institucional un conjunto de comportamientos que son los que hacemos todos los días la mayoría de la gente de nuestras sociedades. El capitalismo y especialmente la modernidad, pueden definirse como la capacidad de arrasar con todo lo viejo. Lo decía Marx: el capitalismo no deja estamento en pié. Todo lo que obstruya el comercio será arrancado de cuajo. Esa suerte corrieron por ejemplo los estamentos feudales. Pero también, esa suerte corrierron las construcciones del mismo capitalismo cuando ellas comenzaron a impedir la libre circulación del capital, vía intercambios de toda índole. Bauman habla de este proceso cuando se refiere a la “licuación” que van sufriendo los “sólidos” de la era industrial: la fábrica, la familia, el dinero, los principios, y hasta la misma trama social. Nada puede oponerse al vendaval de la modernidad. O se adecua a la nueva circunstancia o es eliminado.
Sin embargo hay espacios donde el capitalismo nunca ha podido plantar su bandera victoriosa, por lo menos no completamente. Uno de ellos es el de la unidad familiar, y especialmente en la más humilde; donde la práctica común se da en el marco de la cooperación, la ayuda mutua, la redistribución, la reciprocidad y hasta el asociativismo. Allí no se persigue un fin de lucro ni de acumulación, mas bien se procura la reproducción ampliada de la vida de todos, porque se procura, además de los materiales, el mayor alcance hacia todos los aspectos sociales, psicosociales y culturales. Y esto no se hace por respeto a una matriz ideológica, sino como única manera o posibilidad de mantener la vida, posibilidad que para muchos el capitalismo no le brinda.
El de la unidad familiar, sin embargo no es el único espacio de resistencia, es decir, donde están vigentes relaciones que no provienen de una practica capitalista. También puede darse en el grupo de amigos, en ciertas comunidades, en algunas organizaciones y sobre todo entre los chicos. Alguna vez he pensado en la posibilidad de hacer un programa de radio donde pudiera expresarse en vivo la fuerte presencia de estas particulares características vinculares, detectadas en diferentes formas sociales y culturales: personas, grupos, niños, poesía, arte, humor. Nada más que para hacer tangible la no totalización cultural de los estamentos capitalistas, a pesar de lo que parece.
Cuando estas características son elevadas a una categoría institucional, suele decirse que se está ante una economía social. Yo prefiero incluir a la unidad familiar también en la economía social. Porque siendo la economía una propuesta política, esa economía social institucionalizada va a necesitar de la permanente cercanía física con sus fuentes, una constante conversación con estas fuentes, ya que del otro lado tendrá las fuertes tensiones dominadas por la lógica del capital.
Pero la economía social debería ser todo un sistema capaz de producir, de manera superior (no en términos de eficiencia utilitaria), por medio de la asociatividad, la reciprocidad, la autogestión y la cooperación; y además contar con instituciones que lo sostengan, tal cual contó y cuenta el capitalismo. Y la principal institución de sustentación es el Estado.
El Estado puede ayudar a la constitución y fortalecimiento de este otro sistema, sin necesidad de abolir nada. Solo jerarquizando todas aquellas practicas que consolidan otra manera de producir, distribuir circular y consumir, en función de necesidades determinadas políticamente, y no bajo el influjo del mercado. Por supuesto, nada se dará por simple decisión, o con solo desearlo, pero la voluntad política es indispensable.
No creo que nada de esto se le escape al autor de las mateadas, que afirma además que hacer política es comunicar; pero comunicar entendido como la capacidad de relacionar la diversidad sociocultural en un espacio por medio de la conversación, que eso eran las históricas mateadas. Y en toda conversación con la gente del pueblo estarán presentes sin duda las características fundamentales de la economía social. Juan Ricci
El de la foto es Artigas, héroe de la independencia uruguaya, a pesar de que se definía como "argentino de la Banda Oriental".

domingo, 10 de mayo de 2009

TRES DE MACHADO Y UNA DE FONTANARROSA


"En mi soledad
he visto cosas muy claras,
que no son verdad".

"Para dialogar,
preguntad primero;
después... escuchad."

"Juzgarnos o corregirnos supone aplicar la medida ajena al paño propio."

“Si un amigo te clava un cuchillo en la espalda, desconfía de su amistad”.
En la foto bailamos griego con mi hermano Francisco.